En 2025, el mercado de las manzanas experimentó una evolución de precios desigual en las distintas regiones debido a las fluctuaciones de la oferta y la demanda. En Ucrania, los precios de las manzanas habían bajado durante la temporada de la nueva cosecha, ya que la oferta de los huertos locales había aumentado, al tiempo que la demanda de variedades de verano era baja. Muchos comerciantes habían estado vendiendo variedades importadas más antiguas, lo que había afectado al interés de compra de manzanas frescas. Como resultado, los precios habían bajado. Sin embargo, se mantuvieron por encima de los precios del año anterior debido a las presiones anteriores sobre el mercado.
En Europa, el mercado de las manzanas había mostrado una evolución opuesta a la de Ucrania, ya que los precios se habían mantenido firmes debido a una menor producción. Las condiciones meteorológicas, como las heladas primaverales y la inestabilidad climática, habían afectado a los niveles de producción en varios países. Esto había creado una situación de escasa disponibilidad, lo que había mantenido los precios firmes. Por otra parte, la calidad de la cosecha había sido buena en regiones como el Reino Unido, lo que había impulsado la demanda minorista. No obstante, los precios más elevados habían afectado en cierta medida al consumo debido a los cambios en el comportamiento de los consumidores.
Además, las condiciones del comercio mundial y los cambios en los patrones de oferta mantuvieron inestable el mercado de la manzana a lo largo del año, con algunas regiones enfrentándose a un exceso de oferta mientras que otras se veían afectadas por una producción reducida. En general, los precios de la manzana en 2025 mostraron diferencias regionales, con descensos locales en algunos mercados y tendencias al alza en zonas con oferta limitada.