La evolución de los precios de la cafeína siguió, en gran medida, la de su materia prima, los granos de café. Los precios se mantuvieron en su mayoría al alza durante el periodo en cuestión. Los rendimientos de producción fueron inferiores a lo esperado por tercer año consecutivo. Se esperaban rendimientos más elevados en el ciclo de cosecha de este año, pero estos disminuyeron, y el aumento de otros costes adicionales y de adquisición elevó la tendencia general de los precios.
La escasez de mano de obra y el aumento de los costes laborales y de transporte, debido a dificultades climáticas atípicas para la época, sumados al incremento de los gastos de envasado y energía, contribuyeron al aumento de los costes en las fases iniciales de la cadena de suministro. La demanda del mercado se mantuvo estable y constante a pesar de las dificultades de abastecimiento. En general, se observó un sentimiento positivo en el mercado respecto a los precios de la cafeína durante dicho periodo.