En 2025, los precios del ajo deshidratado se mantuvieron relativamente estables, con fluctuaciones moderadas a lo largo del año. Al comienzo del año, los precios se mantuvieron estables, ya que la temporada alta de exportación coincidió con una oferta abundante proveniente de los principales países productores, como China y Egipto. China registró un aumento significativo en la superficie de cultivo y en el rendimiento general, lo que dio lugar a un gran volumen de ajo de alta calidad disponible tanto para el consumo interno como para las exportaciones. De manera similar, Egipto amplió sus exportaciones, especialmente hacia los mercados europeos, fortaleciendo la oferta mundial.
La calidad del ajo fue, en general, buena, con bulbos firmes y limpios, lo que favoreció el comercio y mantuvo los precios dentro de un rango manejable. Algunas regiones experimentaron aumentos temporales de precios debido a las fuertes lluvias durante los períodos de siembra; sin embargo, estos incrementos fueron de corta duración, ya que las condiciones climáticas mejoraron y la siembra avanzó sin contratiempos.
La dinámica de las exportaciones también influyó en las tendencias de los precios. Mercados como África, que preferían ajos de menor tamaño, enfrentaron una escasez debido a que la oferta estuvo dominada por bulbos de mayor tamaño, mientras que los mercados de Europa y América del Sur se beneficiaron de una abundante disponibilidad de ajos grandes. La competencia entre múltiples países exportadores, incluidos India, Bangladés y Egipto, mantuvo bajo control la presión alcista sobre los precios.