En el primer semestre de 2025, los precios del pollo congelado experimentaron un aumento constante en México debido al impacto continuado de la gripe aviar en Estados Unidos. El brote de gripe aviar, que había comenzado en 2022, obligó a los ganaderos estadounidenses a sacrificar millones de pollos, lo que alteró las cadenas de suministro avícolas. Dado que México depende en gran medida de las importaciones de aves de corral procedentes de USA, esta escasez provocó rápidamente un aumento de los precios en todos los mercados mexicanos. La oferta limitada, unida a la fuerte demanda local especialmente por parte de los hogares con ingresos bajos y medios, para los que el pollo es un alimento básico, ejerció una presión adicional sobre los precios.
Los minoristas y distribuidores mexicanos se enfrentaron a un aumento de los costes, que se trasladaron a los consumidores. En algunas regiones, esto provocó cambios notables en los hábitos de compra, ya que las familias redujeron la compra de pollo o buscaron alternativas. Además, los precios de los huevos también subieron, lo que limitó aún más las opciones asequibles de proteínas. Aunque otros factores, como la estacionalidad y las condiciones meteorológicas, también influyeron, el principal factor determinante siguió siendo la crisis de suministro procedente de USA.