En la segunda mitad de 2025, los precios mundiales de las avellanas experimentaron importantes fluctuaciones. Al inicio de este periodo, los precios se dispararon bruscamente debido a que las heladas en Turquía, el mayor productor de avellanas, redujeron drásticamente el rendimiento de las cosechas. Esta repentina escasez afectó al mercado mundial, lo que llevó a los compradores a competir por unos suministros limitados. Los precios alcanzaron niveles récord, lo que generó preocupación entre los fabricantes de chocolate y otros grandes compradores que dependían de las avellanas turcas.
A medida que avanzaba la cosecha, los niveles extremos de los precios comenzaron a moderarse. Los excedentes de años anteriores y unas cosechas mejores de lo esperado en otros países productores contribuyeron a estabilizar la oferta en cierta medida. Además, algunos comerciantes y productores se vieron obligados a vender rápidamente sus existencias para saldar deudas o cumplir con sus obligaciones financieras, lo que aumentó temporalmente la oferta en el mercado y provocó una caída de los precios.
A mediados de octubre, la demanda mundial comenzó a ralentizarse. Los altos precios desanimaron las compras, y muchos compradores, incluidos los grandes productores de alimentos y chocolate, pospusieron sus compras a la espera de que el mercado se estabilizara. La combinación de una demanda cautelosa y un suministro en gradual aumento provocó un descenso moderado de los precios, tanto en los mercados al contado como en los contratos a plazo. En general, el mercado pasó de un fuerte repunte inicial provocado por las perturbaciones meteorológicas a una fase más equilibrada, lo que refleja la interacción entre la oferta limitada, las presiones financieras y la cautela de los compradores.