Durante la segunda mitad de 2025, los precios del gas natural licuado (LNG) se mantuvieron en su mayoría en la franja baja de la escala. La razón principal fueron las expectativas de una menor demanda provocadas por un clima más templado, especialmente en regiones consumidoras clave como Europa y algunas zonas de Asia. La temporada de calefacción invernal comenzó con lentitud, lo que redujo la urgencia de los compradores por asegurarse cargamentos adicionales de LNG.
Al mismo tiempo, la oferta mundial se mantuvo holgada. La elevada producción de LNG de Estados Unidos se mantuvo durante el segundo semestre, con las plantas de exportación funcionando casi al máximo de su capacidad a pesar de algunos problemas operativos a corto plazo. Este flujo constante reforzó la confianza en que habría suministro disponible cuando fuera necesario. Los nuevos proyectos de LNG aprobados a principios de año también reforzaron la idea de que habría más gas disponible en los próximos años.
Los mercados europeos del gas se mantuvieron bien abastecidos gracias a los buenos niveles de almacenamiento y a la diversificación impulsada por las políticas para reducir la dependencia del gas ruso, lo que redujo las compras motivadas por el pánico a corto plazo. La demanda asiática, especialmente la de los países sensibles a los precios, se mantuvo cautelosa, ya que los elevados costes energéticos anteriores ya habían frenado el crecimiento del consumo.
En general, los precios del LNG en el segundo semestre de 2025 reflejaron un mercado que se percibía como equilibrado, más que como ajustado. Las interrupciones a corto plazo no alteraron la visión general de que el suministro era suficiente, lo que mantuvo limitada la presión sobre los precios.