El aceite de cártamo seguía siendo muy popular en el mercado de los aceites comestibles, utilizándose habitualmente para cocinar, freír y aderezar ensaladas. Su elevado contenido en grasas insaturadas atraía a los consumidores preocupados por la salud, y los fabricantes de alimentos lo incorporaban a la margarina y a los productos de panadería debido a su sabor suave y a su prolongada vida útil. Fuera de la cocina, también era un ingrediente fundamental en cosméticos y productos farmacéuticos debido a sus propiedades hidratantes y antiinflamatorias.
La evolución del precio del aceite de cártamo durante el primer trimestre de 2025 fluctuó a medida que cambiaba el mercado de los aceites comestibles. Mientras los precios del aceite de palma se mantenían altos, los fabricantes y los consumidores buscaban sustitutos, lo que aumentó la demanda de aceite de cártamo. Los precios se mantuvieron más altos en algunas ocasiones, sobre todo cuando las refinerías de aceites comestibles buscaban desesperadamente alternativas más baratas. En otras ocasiones, los precios bajaron cuando la oferta se equilibró o cuando otros aceites se hicieron temporalmente más accesibles. El creciente interés por los aceites más saludables también sustentó una fuerte demanda, lo que supuso un factor más que impulsó al alza los precios.
Dado que la escasez de aceite de palma reducía la disponibilidad, lo que hacía que las opciones tradicionales resultaran menos atractivas para los compradores, el aceite de cártamo siguió siendo el sustituto preferido y mantuvo sus precios. Pero el mercado no siguió una trayectoria lineal: persistieron los cambios a medida que los compradores se reorientaban en función de los aceites alternativos disponibles y de su precio. No obstante, al final del trimestre, el precio del aceite de cártamo fluctuó dentro de un rango estrecho, ya que la demanda se estabilizó al hacer más calor.