Los precios de los diamantes mostraron tendencias dispares en la segunda mitad de 2024, con variaciones significativas entre los distintos segmentos. El mercado comenzó a dar señales de estabilización en agosto, tras haber sufrido presiones a la baja en los meses anteriores. Las formas especiales, en particular las esmeraldas, las radiantes y las ovaladas, obtuvieron mejores resultados que los diamantes redondos, mostrando una mayor demanda y resistencia en los precios.
La temporada festiva, que se extendió desde el Diwali hasta Navidad, aportó cierto impulso positivo al mercado. A ello se sumaron las restricciones de oferta, ya que las principales empresas mineras, entre ellas De Beers y Petra, cancelaron sus ventas a vista en agosto, lo que provocó una escasez en determinados segmentos. La reducción de la oferta, combinada con el ciclo de producción habitual de dos a tres meses, provocó una presión alcista sobre los precios durante el periodo de noviembre a diciembre, especialmente en categorías específicas de diamantes.
Sin embargo, el mercado en general se enfrentó a retos derivados del aumento de la competencia de los diamantes cultivados en laboratorio y del debilitamiento de las condiciones macroeconómicas mundiales. Esto fue especialmente evidente en los mercados de exportación, donde los precios de los diamantes pulidos siguieron bajo presión. El mercado interno indio se erigió como un punto positivo, mostrando una demanda sólida impulsada por unas condiciones económicas favorables y un mayor poder adquisitivo entre los consumidores de clase alta y media-alta.