Durante el cuarto trimestre, los mercados de arena de sílice mostraron un sentimiento de cautela, ya que las condiciones de la oferta se relajaron y la demanda se debilitó en los principales sectores de uso final. El periodo se caracterizó por prolongadas negociaciones sobre acuerdos de importación a largo plazo, en las que las principales empresas integradas y los principales fabricantes de crisoles entablaron negociaciones con proveedores extranjeros. Estas deliberaciones continuaron a lo largo del trimestre, mientras los compradores evaluaban cuidadosamente las condiciones de precios en medio de unas condiciones de mercado cambiantes. La demanda del sector de las obleas de silicio se mantuvo moderada, lo que llevó a los principales productores de crisoles a adoptar estrategias de aprovisionamiento conservadoras. Esta moderación en la actividad de compra influyó en la dinámica del mercado en las fases iniciales de la cadena de suministro, y los participantes siguieron de cerca los patrones de consumo. Mientras tanto, la producción nacional mantuvo niveles elevados de producción a principios del trimestre, mientras que las previsiones de aumento de la capacidad de las fuentes de importación marcaron las expectativas del mercado.
Los niveles de existencias se fueron acumulando gradualmente a lo largo de la cadena de suministro, lo que llevó a algunas pequeñas empresas nacionales de arena a explorar acuerdos de precios flexibles para mantener el flujo de pedidos, aunque la actividad transaccional siguió siendo selectiva. Las empresas de crisoles ajustaron sus plazos de compra de material nacional a la espera de que se aclarara el resultado de los contratos de importación. Algunos productores de arena, ante la evolución de la situación de las materias primas y la cautela de la demanda en el sector de transformación, reevaluaron sus calendarios operativos. La actividad comercial reflejó un posicionamiento prudente a lo largo de todo el período, mientras los compradores evaluaban la evolución del mercado.