En la segunda mitad de 2025, las tendencias de los precios de la energía solar se estabilizaron en niveles históricamente bajos, mientras que la dinámica de la demanda y la confianza de los consumidores reforzaron su atractivo económico. El continuo exceso de oferta mundial y la expansión de la capacidad de fabricación mantuvieron bajos los precios de los módulos, lo que garantizó la asequibilidad en todos los proyectos. Al mismo tiempo, el aumento de los costes de la electricidad de la red y las preocupaciones sobre la fiabilidad reforzaron la propuesta de valor de la energía solar como protección frente a la inflación. Los indicios de adopción en el ámbito residencial mostraban una gran confianza en el ahorro a largo plazo y en la rentabilidad de la inversión, aunque los costes iniciales de instalación seguían siendo una barrera clave. En general, el segundo semestre de 2025 se caracterizó menos por caídas bruscas de los precios y más por la consolidación. La energía solar se mantuvo constantemente barata, y su competitividad se vio impulsada cada vez más por la estabilidad de los precios, la integración del almacenamiento y la creciente confianza de los consumidores, más que por nuevas reducciones drásticas de los costes.