Durante la segunda mitad de 2025, los precios mundiales de la fructosa bajaron en su mayoría. En Asia, los precios registraron un ligero descenso debido a la amplia disponibilidad de maíz y otras materias primas, así como a la reducción de los costes de producción. Los fabricantes se enfrentaron a una demanda moderada por parte de los sectores de la alimentación y las bebidas, ya que muchos compradores ya habían acumulado existencias suficientes a principios de año. Esta situación de estabilidad en el suministro permitió a los productores mantener precios competitivos sin grandes alteraciones.
En Europa, los precios de la fructosa se mantuvieron en su mayoría estables, con una ligera presión a la baja. Los niveles de producción se mantuvieron constantes y los usuarios finales, como las empresas de confitería y refrescos, continuaron con sus compras habituales. La bajada de los precios mundiales del maíz contribuyó a reducir los costes de los procesadores europeos, y los compradores se mostraron cautelosos a la hora de acumular existencias en exceso, lo que mantuvo la calma en el mercado.
En Norteamérica se observó una tendencia similar. La disponibilidad de fructosa se mantuvo equilibrada, respaldada por una producción nacional y unas importaciones estables. Aunque se mantuvo la demanda de los sectores de bebidas, panadería y alimentación industrial, esta fue moderada y predecible, lo que limitó las oportunidades de subida de precios. Los proveedores se centraron en optimizar la producción y las existencias, lo que contribuyó a mantener los precios bajo control.
Perspectiva de los analistas
Según Procurement Resource, es probable que los precios de la fructosa se mantengan estables a corto plazo, aunque se esperan pequeñas variaciones en función de la disponibilidad de materia prima y la demanda estacional.