En 2025, la goma de algarrobo (LBG) siguió registrando una fuerte demanda y una presión significativa sobre los precios. El interés de los consumidores por los productos «clean label», de origen vegetal y libres de alérgenos impulsó un crecimiento constante de su uso en productos lácteos, alternativas vegetales, postres congelados, productos de panadería y pastelería, y salsas. El origen natural de la LBG, el hecho de que no contenga GMO y su versatilidad la convirtieron en un estabilizador y espesante preferido, lo que impulsó aún más la demanda.
Sin embargo, los problemas de suministro siguieron siendo un factor importante que afectó a los precios. Las regiones productoras del Mediterráneo se enfrentaron a perturbaciones relacionadas con el clima, como temperaturas más elevadas y condiciones meteorológicas impredecibles, lo que redujo las cosechas de algarroba. Al mismo tiempo, las propiedades únicas de la LBG hicieron que siguiera siendo muy solicitada, especialmente para productos de gama alta y de origen vegetal.
Los fabricantes más pequeños y las marcas emergentes se vieron especialmente afectados, ya que tenían menos poder de compra y les costaba absorber los aumentos de costes. Algunas empresas comenzaron a experimentar con gomas alternativas o mezclas, pero estas opciones a menudo requerían ajustes cuidadosos en la formulación para lograr una textura y estabilidad similares. En general, el mercado de la LBG en 2025 se caracterizó por unos precios que se mantuvieron elevados, una oferta escasa y un gran interés por parte de los desarrolladores de productos que buscaban soluciones de «etiqueta limpia».