En 2025, los precios del café se mantuvieron altos tras una fuerte subida en 2024 y siguieron aumentando debido a problemas de suministro. Las malas condiciones meteorológicas en los principales países productores, como Brasil, Vietnam e Indonesia, redujeron la producción. La sequía y las fuertes lluvias dañaron las plantas de café y redujeron los volúmenes de exportación, lo que restringió la oferta mundial. Al mismo tiempo, el aumento de los costes de transporte ejerció una presión adicional sobre los precios.
Las políticas comerciales también influyeron, ya que los nuevos aranceles y la incertidumbre en mercados clave aumentaron los costes para exportadores y compradores. Esto encareció el café tanto para las empresas como para los consumidores, especialmente en grandes mercados como Estados Unidos y Europa. Muchas cafeterías y minoristas tuvieron dificultades para hacer frente al aumento de los costes y se vieron obligadas a ajustar los precios. Los altos precios también redujeron la demanda en algunas regiones, ya que los consumidores recortaron su consumo. En general, el año 2025 se caracterizó por una fuerte tendencia al alza de los precios, impulsada principalmente por la escasez de oferta, los problemas climáticos y las perturbaciones comerciales.